jueves, 3 de septiembre de 2009
viernes, 25 de enero de 2008
Moto de madera
Enero 25 de 2008
Una réplica en madera de una moto hace parte del Salon Regional de Artistas de la Costa Atlántica
Iván Acosta, artesano sucreño, quiso imitar la rigurosidad de Miguel Ángel y tardo cuatro años en la elaboración, pieza por pieza, de la curiosa Suzuki 125 TS.
Al verlo en su taller de la calle 17 del barrio El Mercadito, en San Pedro (Sucre), midiendo las partes de su motocicleta, dibujándolas en cartón paja y reproduciéndolas milímetro a milímetro en madera con las herramientas que él mismo fabricaba, muchos se iban meneando la cabeza, diciéndole que su tarea era imposible, que no iba a acabar nunca.
Durante cuatro años, dedicó cada momento libre que le dejaban su trabajo y sus hijos, Iván e Ivana Carolina, para hacer las 103 piezas que componen su obra, que es el mismo número de componentes de la Suzuki, sin contar las partes repetidas, como los numerosos radios de las llantas o las luces direccionales.
Por estos días, la moto ya terminada se parquea en la casa de la cultura de Riohacha, pues fue elegida como una de las obras del Salón Regional de Artistas, en el Caribe, que funciona como antesala del Salón Nacional. Hace parte de las obras de la curaduría denominada Mal de Ojo, que buscó resaltar expresiones artísticas populares y académicas.
"Quise hacerla porque en un libro sobre Miguel Ángel leí que él decía que las obras buenas son a largo plazo. La figura de David que él creó es, para mí, lo más perfecto que se ha hecho.
Entonces, quise hacer algo sobre lo que la gente dijera: eso no se puede. Y emprendí lo de la moto: algo difícil y de largo plazo", cuenta el artista.
Ántes quería esculpir cuerpos
Tiene sentido que Iván, que antes había hecho algunos intentos de figura humana en tamaño natural, como un hombre y una mujer parecidos al homo sapiens y ante la imposibilidad de emular una figura "tan perfecta como el David, de Miguel Ángel", se decidiera por lograr la excelencia en un objeto contemporáneo: su moto.
"Lo más difícil fue la cadena. Nadie creía que la iba a hacer. Por sí sola, ya es una obra de arte. La hice eslabón por eslabón. En total se compone de 480 piezas: 120 pasadores, 120 bujes y 240 placas", dice.
En esta labor titánica le ayudaban a lijar, de vez en cuando, sus hijos y su hermano, Luis Francisco. Aun así, empleó cuatro años para completar su obra, que tiene siete clases diferentes de madera y varios tipos de bejucos. Estos últimos los usó para replicar los cables del aparato.
El resultado es una moto exacta a la original. La gente toca las llantas u otras partes con el fin de comprobar que es de madera. Cada parte esta atornillada y, de verdad, provoca montarse en ella.
"Cuando terminé, sentí que había cumplido con lo dicho cuando anuncié que iba a hacer la moto. La miraba y hasta creía que no la había hecho yo. Me sentía como si alguien me hubiera ayudado, como si Dios hubiera metido las manos, porque ni yo, que la hice, la creí tan perfecta. Es que no le faltan sino dos mil pesos de gasolina para ponerla a andar", concluye Iván.
DIEGO GUERRERO
ENVIADO ESPECIAL POR INVITACIÓN DEL MINISTERIO DE CULTURA
RIOHACHA
viernes, 18 de enero de 2008
lunes, 3 de diciembre de 2007
Excalibur, con leyenda
programas de televisión de diferentes países, reconocida como la obra de un artísta, donde todos los detalles, que llevan horas observarlos, fueron fabricados a mano, sin recursos y con una combinación de mucho talento y dedicación. Los últimos 3 años, Daniel los ha empleado para recorrer el mundo, ya llegó al que consideraba su primer destino, que era el castillo de Camelot en Inglaterra, lugar de procedencia de la leyenda del rey Arturo, personaje en el que se fundamenta toda la temática de personalización de la moto.
La moto ha sido reconocida como la obra de un astista por programas tan prestigiosos como el Discovery Channel (American Chooper que muchos de vosotros conocereis), la Fox y muchos más.

En estos momentos se encuentra recorriendo España, si deseas que se acerque a tu ciudad o pueblo, tan solo debes de contactar con él, podrás disfrutar de una persona que encierra mucho más que el personaje en el que se convierte cuando se sube a su moto. Saber estar, conversación inteligente y buena persona es lo que hemos podido constatar de forma personal de Daniel. Solo precisa un colchón para dormir y un lugar para aparcar su montura, así se va desplazando por el mundo este argentino de Rosario que esta viviendo una maravillosa aventura a costa de muchos sacrificios de vida personal y familiar, pero es que, solo se vive una vez...
Si quereis ver mas visitar la pagina de Daniel Echeverría http://www.excaliburbike.com/home.htm

Texto original: Peluco
viernes, 23 de noviembre de 2007
Motorueda
Kerry McLean ha diseñado un curioso vehículo de una sola rueda, en la que el conductor se sitúa justo en el centro del aparato, que gira alrededor suyo. Pese a la aparente simplicidad del modelo, este Monociclo es capaz de alcanzar hasta 87 km/h.
Su inventor, un persistente ingeniero llamado Kerry McLean, prefiere definirlo bajo el genérico nombre de Monociclo. Pero es evidente que no se trata de un monociclo cualquiera.
A diferencia de los habituales entretenimientos circenses construidos a modo de bicicleta, la filosofía del Monociclo de McLean se basa en situar al conductor en medio de la rueda. Como si de un hámster se tratase, el usuario del Monociclo toma posición en su asiento y, una vez en marcha, la rueda girará alrededor suyo mientras él permanece prácticamente inmóvil.
La lógica de funcionamiento de este ingenio es simple. La estructura metálica circular, con un motor acoplado, se une a la rueda exterior mediante tres o más cojinetes. Esto permite distinguir en el aparato dos círculos que giran de modo independiente. El motor hace girar la parte exterior permitiendo que el Monociclo avance, mientras que en el interior el 'habitáculo' del piloto se mantiene más o menos estable.
Motor de cortacésped
Para impulsar esta particular 'motocicleta', Kerry McLean utiliza pequeños motores diseñados en un principio para máquinas cortacésped o equipos agrícolas similares.
Para arrancar el motor se utiliza el 'clásico' tirón de cuerda y la velocidad se regula mediante las dos manetas del manillar. La dirección se controla desplazando el peso del cuerpo, lo que hace necesario adquirir bastante práctica antes de manejar con soltura el Monociclo.
La aparentemente sencilla técnica de este vehículo, ha costado sin embargo bastantes años de estudio a su diseñador. A lo largo de las últimas tres décadas, Kerry McLean ha tenido que afrontar diversas dificultades físicas y aerodinámicas hasta dar con la clave de su actual Monociclo.
Entre estos problemas, quizás el más importante era controlar el impulso que se sufría el conductor al frenar o acelerar, y que le hacía girar levemente dentro del Monociclo.
Después de 30 años de estudio, pruebas y, sobre todo, numerosos accidentes y huesos rotos, McLean ha conseguido perfeccionar su vehículo hasta lograr una estabilidad y fácil dominio impensable hace años para los gurús del diseño aerodinámico.
Trabajo constante
La primera vez que Kerry McLean se planteó la construcción del Monociclo, fue a mediados de los años 70, después de haber pasado sus años de formación en Michigan construyendo motos de tres ruedas, y bicicletas propulsadas a motor.
Kerry creyó que las dificultades técnicas y mecánicas que parecía conllevar la invención de un vehículo monorrueda motorizado no eran tan insalvables como aparentaban y decidió dedicar su tiempo libre a diseñar un nuevo concepto de Monociclo.
No obstante, y pese a su insistencia, no lo tuvo nada fácil para desarrollar la idea. La clásica técnica científica basada en la investigación prueba-error ocasiónó más de un dolor de cabeza a este ingeniero. Los errores fueron más habituales que los aciertos, haciendo peligrar a veces incluso la integridad física de McLean.
Durante la prueba de uno de sus prototipos, por ejemplo, la rueda falló mientras circulaba a más de 75 kilómetros por hora. El vehículo comenzó a bambolearse fuertemente, hasta que finalmente se estrelló de modo violento.
Desde entonces, cada componente del Monociclo es analizado al más mínimo detalle utilizando los más altos estándares de prueba con la intención de evitar cualquier peligro para el usuario.
Récord sobre el asfalto
A pesar de su frágil apariencia, este divertido juguete a motor, ofrece unas magníficas prestaciones para su piloto. Su modelo más sofisticado, denominado 'Rocket Roadster', logró batir en los Estados Unidos el récord de velocidad de vehículos de una rueda, gracias a un motor V8 que le permitió alcanzar hasta 86,5 kilómetros por hora.
Para lograr este récord McLean contó con la colaboración de los ingenieros de Panda Precission y añadió al vehículo un alerón trasero que le proporcionaba una mayor aerodinámica y gran estabilidad en el asfalto.
Sin embargo, y a pesar de las prestaciones de su Monociclo, el propio McLean asegura que nunca se atrevería a entrar en una autopista a bordo de su rueda. Por miedo al resto de conductores, más que por otra cosa.
Para quien sí quiera rodar de modo cotidiano dentro de su propio Monociclo, Kerry McLean ha desarrollado un modelo más popular y práctico, que desarrolla 5 caballos de potencia. La parte legal está solucionada, al menos en las calles de Michigan donde este vehículo puede circular clasificado dentro del sector de 'ciclomotores'.
Kerry McLean no se plantea una enorme difusión y comercialización de su vehículo, ni crear una nueva moda. Sin embargo, no cierra la puerta al negocio y vende su Monociclo a todo aquél que se muestre interesado.
IVAN VILLAR
Otro ejemplo de motorueda
